Condensación en Fotografía

Llega el invierno, las bajas temperaturas, y con ellas la condensación en nuestro equipo, la que más sufrimos es la condensación que se crea en nuestra lente y acaba apareciendo en nuestras fotografías, pero tampoco debemos descuidar la condensación creada en el interior de la cámara.

Siempre asociamos la condensación a la humedad creada en la lente y que nos puede llegar a arruinar una fotografía, pero la realidad es que hay algo que debería preocuparnos mucho más que una simple fotografía que desechar por este problema, ya que esta humedad puede llegar a crear un hongo, que en caso de estar en su interior, no podrás eliminarlo de ninguna otra manera que no sea desmontando y limpiando el grupo de lentes afectadas, es decir, llevar al servicio técnico oficial de la marca o alguna tienda especializada.
Y esto en el mejor de los casos, pues la condensación en el interior de la cámara puede afectar a los componentes electrónicos y oxidar partes importantes de este, algo que puede salirnos más caro.

Para evitar en gran medida que esto te suceda, en LucrOit Blog vamos a darte unos consejos básicos que seguro te ayudarán a combatir este problema.

la condensación viene principalmente producida por los cambios bruscos de temperatura

Sabemos que la condensación viene principalmente producida por los cambios bruscos de temperatura, es por ello que esto es lo primero que deberemos evitar para que se produzca, ahora con el invierno estos cambios son más acusados, sobre todo cuando viajamos en coche o salimos de casa, es en estos casos donde el contraste de temperaturas es más notable y donde se puede llegar a crear la condensación.

  • Algo muy recomendado es aclimatar el equipo, es decir, si estamos en casa y sabemos que vamos a salir, dejar el equipo unos 45 minutos antes en una temperatura intermedia entre el interior y el exterior, por ejemplo dentro de la mochila y en una zona a temperatura ambiente, como un balcón, galería, garaje, etc… nos ayudará a que nuestro equipo no sufra un cambio brusco de temperatura y evitaremos que se cree la condensación.
  • Durante el viaje en coche, es importante que el equipo lo haga en la parte más fresca del vehículo, no es recomendable que el trayecto lo haga en la zona de pasajeros donde la temperatura va a ser mayor que por ejemplo en el maletero, o parte trasera en caso de ser furgoneta.
  • Los cambios de temperatura a la inversa también producen condensación, así que para evitarla, algo muy práctico cuando recogemos el equipo en la mochila ya de retirada, son esas conocidas bolsas que vienen en la caja cuando compramos equipos electrónicos, zapatos, incluso en alguno producto alimenticio. Estas bolsitas, normalmente de tamaño reducido, son las llamadas bolsas de Gel Sílice, que aunque se llame gel, en realidad su estado es sólido y su forma circular, como pequeñas bolas muy porosas con la función de absorber la humedad. Así que a partir de ahora no tires ninguna de estas bolsitas, pues un par de ellas igual no son suficiente para todo el equipo, pero si en el interior de la mochila llevamos unas cuantas dispersas, seguro que nos ayudan a mantener seco nuestro material fotográfico.
  • Si haces fotografía nocturna seguro que en alguna ocasión la humedad en la lente te ha jugado una mala pasada, así que si quieres prevenir que te vuelva a pasar, en LucrOit Blog te recomendamos algo que muchos fotógrafos utilizan, son las bolsas térmicas de acetato sódico, o comúnmente conocidas como «Gel de calor instantáneo«, unas bolsas con un gel en estado liquido y que al presionar en su interior un «botón» este gel pasa a estado sólido y alcanza temperaturas de mas-menos 55º.
    Estas bolsas colocadas sobre nuestro objetivo y próximas a la lente frontal, dan calor y evitan que la humedad se adhiera a la lente. Estas bolsas no ocupan mucho espacio y son reutilizables, además, su precio no es muy elevado y nos puede salvar de una noche complicada de mucha humedad.
  • Aquellos que trabajan mucho con el Timelapse son los que más sufren cuando se empaña su objetivo en mitad de una secuencia de fotos, pues esto puede echar a perder el trabajo de muchas horas. A ellos, una bolsa de gel no les soluciona nada, por eso hay quien se ha montado un sistema algo más complejo y efectivo, pero también más pesado. Alguno de ellos monta una cinta térmica o un difusor conectados a una batería pequeña, con esto se aseguran que durante unas cuantas horas, su objetivo no tenga humedad para llevar a cabo el Timelapse.
  • Por último, recuerda cuidar el equipo, revisarlo cuando llegues al igual que lo haces antes de salir, lleva siempre una gamuza para poder secar o cubrir en caso de mucha humedad y por supuesto, no viene mal realizar una revisión a tú equipo en alguna tienda especializada, ellos pueden ver y prevenir un problema de óxido y hongos antes de que vayan a peor.

Esperamos que te sirvan de ayuda estos consejos, no olvides registrarte en la Newsletter de LucrOit Blog para recibir esta y otras entradas de interés.

2 comentarios en “Condensación en Fotografía”

  1. José Manuel López Jato

    Pasando del calor al frio es difícil que se produzca condensación. Si una superficie está mas caliente que el entorno, no se puede producir condensación sobre ella, de modo que cuando la cámara o las ópticas – o cualquier otro componente – está mas caliente que el entorno, no habrá condensación sobre ellos al pasar a un ambiente mas frío. Precisamente ese principio es el que se utiliza para evitar la condensación en observación Astronómica y Fotografía Nocturna, donde se colocan unas cintas calefactoras colocadas sobre la óptica externa, conectadas a una batería, cuya única función es elevar muy ligeramente la temperatura de las ópticas – con unas décimas de grado es suficiente – para evitar que la humedad del ambiente pueda condensarse sobre la óptica.
    Cuando las ópticas apuntan al cielo nocturno, irradian calor hacia un punto de mucha menor temperatura (están mucho mas calientes que el punto hacia el que apuntan) y consecuentemente, pierden energía, con lo que acaban enfriándose y teniendo una temperatura menor que la del ambiente que las rodea y en consecuencia, la humedad contenida en el aire se condensará sobre ellas (es la razón por la que en las noches frías despejadas, en los coches aparcados en la calle en paralelo a un edificio, los cristales que quedan cerca del edificio – mirando hacia él – apenas se empañan, mientras que los que apuntan al exterior, se empañan mucho mas: los que apuntan hacia el edificio, que está mas caliente que el exterior o como mucho a la misma temperatura, apenas pierden energía y por tanto no se enfrían mas que el ambiente y no se empañan, mientras que los que apuntan al exterior, especialmente si apuntan a cielo abierto, apuntan a un sitio mucho mas frío, pierden por tanto energía – por radiación – y se enfrían mas que el ambiente, por lo que se empañan mucho mas) . De ahí la importancia de calentar las ópticas frontales lo suficiente para que su temperatura no descienda por debajo de la temperatura ambiental.

    Lo ideal para evitar todos estos problemas – y ahora me refiero a los problemas de condensación al pasar el equipo de un ambiente frío a uno mas cálido, como cuando acabamos una sesión de nocturnas, astrofotografía o paisaje a bajas temperaturas y nos metemos en el coche o en un edificio – , que van mas allá de los hongos en las ópticas y la oxidación en circuitos, ya que provocan manchas en los sensores digitales que solo salen por limpieza mecánica (un mal asunto….), lo ideal, decía, es disponer de contenedores herméticos, a los que se añadirán varias bolsitas de gel de sílice, en los que mantener protegido el equipo hasta el momento de su utilización y donde – lo mas importante – introducirlo al terminar la sesión y antes de cambiar de ambiente, especialmente si pasamos de un ambiente frío a uno mas cálido, que es cuando realmente se produce la condensación (recordar lo que sucede cuando sacas una botella de cristal o una lata de refresco de la nevera…..). Estos contenedores pueden ser simplemente bolsas de plástico con cierre hermético, tipo «zip» – preferiblemente doble – , como las utilizadas para congelación y que pueden encontrarse fácilmente en diversos tamaños en cualquier supermercado y a un precio muy asequible. No hay mas que añadir un par de bolsitas de gel de sílice de 5 gr a cada una de esas bolsas herméticas y guardar en ellas los equipos (como norma, para cámara mas óptica normal: de 3 a 5 bolsitas de gel de sílice de 5 gr. Para ópticas de tamaño normal solas, 2-3 bolsitas: Para ópticas grandes – 70-200 f 2,8; 300mm f 4, etc – : 4-5 bolsitas. Para ópticas muy grandes – 2 Kg o mas – 5-7 bolsitas). Las bolsitas de gel de sílice son muy fáciles de encontrar en Internet y son muy baratas (unos 18-20€ 1 Kg de bolsitas de 5 gr). Además, estas pueden regenerarse cada cierto tiempo en el horno o en el microondas (con lo que con un Kg, hay de sobra para una gran cantidad de equipo y para tener bolsitas secas con las que sustituir las que se vayan a regenerar)

    Soy fotógrafo de paisaje y de espeleología desde hace mas de 40 años, siendo mi especialidad la fotografía subterránea y la de paisaje nocturno (especialmente en la actualidad) y con este procedimiento jamás he tenido problemas de condensación ni humedad en ningún equipo, ni manchas en los sensores digitales, ni hongos en las ópticas, ni óxido…., nada. Tengo ópticas y cámaras – analógicas, lógicamente – de hace 40 años, que han trabajado muuuuucho, y están como el primer día…… Por supuesto, actualmente utilizo maletas estancas para llevar todo el equipo, equipadas cada una con 300 gr de gel de sílice – en bolsitas de 5gr distribuidas por todo el fondo de las maletas – , pero el sistema de las bolsas herméticas – que sigo utilizando simultáneamente para las mochilas fotográficas no estancas – es igual de eficaz y muuuucho mas barato, y permite llevar los equipos protegidos de la humedad en los compartimentos habituales de la mochila de fotografía (las maletas están bien y protegen totalmente el equipo de golpes y humedad – incluso se pueden tirar al agua y llevarlas flotando – , pero no siempre se pueden llevar a donde vamos a hacer las fotos).

    Este tipo de hábitos de utilización del equipo son muy fáciles de poner en práctica, muy baratos, pueden salvarnos de muchos sustos y ayudarán a conservar los equipos por muchos años como nuevos, a poco cuidado que pongamos en la limpieza de ópticas y del resto del equipo cuando tengamos que utilizarlos en condiciones adversas. Son rutinas que cualquier fotógrafo que trabaje con asiduidad en ambientes adversos, llevamos a cabo de forma automática.

    Espero que todo esto sirva de complemente a este interesantísimo y fundamental artículo.

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